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¿Cómo suprimir las barreras arquitectónicas en el zaguán de entrada del edificio?

Publicada el día 15/03/2021

¿Cómo suprimir las barreras arquitectónicas en el zaguán de entrada del edificio?


Para realizar un diagnóstico previo del estado de la accesibilidad existente en el edificio y la intervención necesaria, se debe hacer una recopilación de datos ‘in situ’ para medir y comprobar los parámetros técnicos y condicionantes dimensionales para la valoración por el técnico competente.

A partir de la toma de datos, se estudian las posibilidades de mejora de accesibilidad en cada caso y se plantean las soluciones aplicando los criterios de la normativa vigente (DB SUA/2, que desarrolla la adecuación efectiva de las condiciones de accesibilidad en edificios existentes).

A continuación se clasifican las posibles soluciones en función de la prioridad de la legislación, la autonomía que proporciona al usuario, el desnivel a salvar y los condicionantes o inviabilidad técnica y económica:

  1. Adecuación del acceso. Es la solución preferente y consiste en trasladar la entrada donde el desnivel con la calle sea el menor posible. Esto supone la eliminación de cualquier escalón en el umbral de acceso (puerta de entrada) o desnivel en el itinerario o tramo que comprende la vía pública hasta el ascensor del edificio, incluso si fuera necesario y el edificio tuviera ascensor, se debe rebajar la cota de desembarco.  Esto es, modificar la parada del ascensor hasta el nivel del acceso al edificio para que no exista resalte alguno:

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  1. Si no fuera posible, se debe disponer un itinerario accesible mediante la construcción de una rampa que salve el desnivel. Esta propuesta no siempre es viable técnicamente porque el recorrido o desarrollo que requiere la rampa y el espacio disponible en el zaguán de entrada del edificio es insuficiente para garantizar la pendiente adecuada:

  1. En caso de no poder construir la rampa accesible y estar debidamente justificado, se puede plantear como primera opción, la instalación de una plataforma elevadora vertical que permita desenvolverse a las personas con problemas de movilidad y usuarios de silla de ruedas.
  2. Como segunda opción y siempre que se justifique que la solución anterior no es posible, se puede considerar como opción alternativa la instalación de una plataforma elevadora inclinada (salvaescaleras).

Estos dispositivos tienen ciertas limitaciones (son apropiados para salvar pequeños desniveles no mayores a una planta del edificio) que afectan a la circulación de los vecinos y tiene alguna restricción de uso: mientras funciona no debe impedir la utilización de la escalera por personas a pie (debe dejar 60 cm libre de paso en la escalera cuando esté desplegada) o si no es posible, puede ocupar la totalidad de la anchura de la escalera durante su uso si se da alguna de estas situaciones:

  • Reducida circulación de personas (edificio de 8 viviendas).
  • Posibilidad de un recorrido alternativo: otra escalera señalizada.
  • Tramo de escalera no muy prolongado: no excede de 8 peldaños.

La principal diferencia entre ambas plataformas, es fundamentalmente el recorrido del desplazamiento y la facilidad en su utilización: la plataforma elevadora vertical, es similar a un ascensor de y habrá que prever un espacio habilitado para encajarla en la escalera, mientras que la plataforma elevadora inclinada (salvaescaleras) sigue el recorrido de la escalera en diagonal (mediante la ayuda de guías o raíles).

En ambos casos, se permitirá la reducción de la anchura de la escalera siempre que se acredite la no viabilidad técnica y económica y con independencia del sistema de elevación elegido, siempre se deben disponer escaleras como recorrido alternativo al mecánico.

      

  1. Por último, en el caso de que no se pueda realizar ninguna de las opciones anteriores en el interior del edificio, se podrá intervenir ocupando la vía pública siempre que no produzca situación de riesgo con el resto de peatones[1].

En las propuestas anteriores, hay que destacar que se trata de supuestos en los que se considera que existe una instalación de ascensor. De no ser así, hablaremos en otro post sobre la adecuación del zaguán para la instalación de un ascensor hasta las diferentes plantas de edificio.

Como conclusión, no debemos olvidar que todas las personas somos beneficiarios directos de estas actuaciones, ya que suponen una revalorización del inmueble y un valor añadido de calidad y confort pero para otras personas, es la diferencia de poder entrar o salir de forma autónoma y en igualdad de condiciones o de no poder hacerlo. En otras palabras, la existencia de barreras arquitectónicas discapacita a las personas o dicho de otro modo, si el entorno es accesible nadie se sentirá menos válido que otra persona y no debemos olvidar, que aunque tenemos diferentes capacidades, tenemos los mismos derechos y por circunstancias transitorias o permanentes a todas las personas nos ayudan este tipo de intervenciones y actuaciones en el edificio.

[1] Art. 24.4 del Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana.

Autor del artículo: Manuel García Hernández. Arquitecto Técnico. Oficina Técnica de Accesibilidad (OTAF). FAMDIF/COCEMFE - MURCIA


Comentarios


Eva Piñeiro Nunez

Estupendo, conciso y claro. El párrafo final contundente, como colofón. Bravo!


Eva Piñeiro Nunez

Magnífico articulo.


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