Cómo mejorar el aislamiento de mi vivienda

Ahora que el precio de la electricidad se ha disparado, esta información te interesa: una vivienda bien aislada tiene un menor consumo eléctrico, ya que requiere de un menor uso de sistemas de climatización durante el año y en su funcionamiento, dichos sistemas trabajarán de forma más eficiente, y por tanto más económica. No pierdas detalle y empieza a ahorrar.

Debemos comenzar por detectar los puentes térmicos de nuestra vivienda.

Pero, ¿qué es un puente térmico?

Es cada punto en los elementos de la fachada o cubierta de nuestra casa donde se rompe la continuidad del aislamiento o se utilizan materiales de alta conductividad térmica.

¿Dónde pueden estar esos puentes térmicos?

Los podemos dividir en 3 grupos:

  • Puentes térmicos integrados en la construcción: ocurren cuando hay un cambio de espesor en el cerramiento, como pueden ser los pilares integrados en fachadas, cajas de persianas, lucernarios, hornacinas para poner el radiador…
  • Puentes térmicos en los encuentros de la envolvente: se producen en encuentros entre 2 o más paramentos como pueden ser la unión de dos fachadas, la unión de fachada y forjado, la unión de fachada y cubierta…
  • Puentes térmicos por material de alta conductividad: en este caso podemos hablar de ventanas de aluminio, una fachada de una hoja que no esté aislada…

¿Cómo podemos aislar mejor una vivienda existente?

El Código Técnico de la Edificación en su Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE) nos da las pautas.

Existen varias opciones, como indicamos a continuación:

  • Cambiando las ventanas: utilizando una carpintería que evite los puentes térmicos, por ejemplo, de PVC, e incluyendo doble acristalamiento con cámara de aire entre los dos.
  • Inyección de aislamiento en la cámara de la fachada: cuando se detecta que es el conjunto de la fachada el punto crítico, se puede utilizar este método. Se trata de hacer unas perforaciones en la hoja exterior de la fachada por donde se inyecta el aislante. Se deberán tomar imágenes termográficas para detectar si el aislante está bien colocado.
  • Trasdosados: si se va a hacer una reforma completa, se puede utilizar esta técnica de incorporar paneles aislantes entre la cara exterior de la fachada y la cara interior. Es la solución más económica.
  • Sistema de aislamiento térmico exterior (SATE): es una técnica que trata de recubrir el exterior de la vivienda o edificio con paneles aislantes y se crea un nuevo acabado para nuestro edificio. Este sistema elimina por completo los puentes térmicos, por lo que es el más eficaz.
  • Trasdosados directos: se realiza tanto en paredes como techos con materiales que sirven directamente como acabado con paneles de fibras orientadas, corcho, etc. O incluso, sobre nuestra pared interior se pueden aplicar las placas de aislante y realizar un trasdosado con placas de pladur.

Contacta con un Arquitecto técnico, como experto en construcción y eficiencia energética, tras la visita a tu vivienda, realizará un informe de evaluación mediante termografías y un estudio previo de los sistemas constructivos. Podrá asesorarte en cuál es la mejor solución que se adapta a tu vivienda, elaborar la documentación y dirigir los trabajos de reforma posteriores. 

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Consejo Mantenimiento Las humedades son una de las patologías más comunes en las viviendas y hay tres casuísticas que pueden provocarla: humedad por condensación, por capilaridad (contacto con el terreno y contacto con el aire exterior) y por filtración. Humedad por condensación: debido a una mala ventilación y a un mal aislamiento. Se muestra en paredes y techos forma de manchas con moho, condensación en las ventanas y otras superficies frías. Humedad por capilaridad: la causa principal suele ser un incorrecto aislamiento de la vivienda con el terreno. La humedad y sales del terreno ascienden a través de los materiales que están en contacto con él. Aparece en las zonas bajas de las paredes, y provoca decoloración y caída de la pintura, y manchas de salitre. Humedad por filtración. Al igual que los anteriores casos, la causa principal se debe a no estar correctamente resuelto el aislamiento de los paramentos. Se manifiesta como manchas en las paredes que dan al exterior cuando llueve. Puede darse sobre el terreno o por debajo de este, como en el caso de los garajes; en este caso la filtración proviene de la parte superior del terreno y va descendiendo por la pared. ¿Qué problema puede suponer? Hay que tener en cuenta que, en igualdad de condiciones, una vivienda sin humedades es más duradera que una vivienda con ellas, ya que a largo plazo, las humedades pueden provocar la corrosión del acero que conforma la estructura, dañar las superficies y el estado global de la vivienda. Además, la presencia de humedades en los materiales de construcción provoca su degradación y por tanto la liberación de contaminantes en el aire del interior de la vivienda. Por otro lado, una vivienda con humedades será menos sostenible, puesto que se necesita más energía para poder refrigerarla o calefactarla. ¿Cómo prevenir el exceso de humedad? Una vez que aparecen está muy claro que tenemos que actuar sobre ellas, pero es mejor prevenir su aparición. El uso de los siguientes elementos y sistemas constructivos contribuirá a esta causa: Barreras impermeabilizantes: lamina impermeabilizante, polímeros y caucho acrílicos, resinas o poliéster Construcción con materiales hidrofugados (hormigón, ladrillos, bloques, etc.) Revestimientos con aditivos impermeables Tabiquería en seco que regule la humedad: placas de arcilla Ventanas con cámara de aire Marcos en ventanas con rotura de puente térmico Ventilación y respiraderos Si tienes humedades, o quieres prevenirlas, contacta con un arquitecto técnico, te asesorará en la mejor solución adaptada a las necesidades de tu vivienda.

Cómo evitar los desprendimientos en fachada
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Consejo Mantenimiento Existen numerosos tipos de revestimientos exteriores para las viviendas y edificios, que generalmente se eligen según criterios estéticos. Cuando la edificación es nueva todo parece “bonito”, pero con el paso del tiempo se van degradando los materiales e incluso pueden llegar a suponer un peligro para los peatones si se ocasiona su desprendimiento. Este hecho sucede, principalmente, en el caso de fachadas de aplacados. Se trata de un problema frecuente, sobre todo en edificaciones antiguas en las que no se ha llevado a cabo un mantenimiento adecuado. Otra causa, aunque menos frecuente, puede deberse a una incorrecta ejecución o por defectos de calidad de los materiales empleados. Si no se actúa a tiempo, puede causar cuantiosos gastos económicos, ya que, en muchos casos, el desprendimiento de una sola pieza puede ocasionar el tener que volver a revestir todo el paramento. Tipos de aplacados Puede haber dos tipos de aplacados según su forma de colocación: colocación directa mediante material de agarre, o mediante sistema de anclajes de acero. Los aplacados colocados directamente sobre el soporte son los más afectados por los desprendimientos, por eso, para evitar este problema, es muy importante tener en cuenta los factores que influyen en la vida útil de este tipo de revestimiento: Por un lado, es importante la preparación correcta del soporte y la adecuada elección del material de agarre según la base y la zona en la que se encuentra la fachada a revestir. Además, el tamaño de la pieza de aplacado no tiene que ser muy grande porque su peso mayor facilita el desprendimiento. Por todo lo expuesto, es importante siempre conocer el tipo de revestimiento y sistema adecuados a nuestra edificación según su forma y la zona en la que se sitúa nuestra fachada. Si te planteas hacer una reforma o debes reparar el aplacado de tu vivienda, lo recomendable es contactar con un técnico competente. Los arquitectos técnicos podemos asesorarte en todo el proceso, somos técnicos especialistas en control de calidad de materiales, conocemos las especificaciones técnicas de los materiales y requisitos que debe cumplir, y comprobaremos su correcta puesta en obra. También podemos guiarte en el correcto mantenimiento de la fachada que se deberá hacer posteriormente, mediante inspecciones periódicas preventivas, e indicarte cuando es necesario hacer trabajos puntuales antes de que ocurran los desperfectos. Contactar con un arquitecto técnico

¿Cómo suprimir las barreras arquitectónicas en el zaguán de entrada del edificio?
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Consejo Accesibilidad Para realizar un diagnóstico previo del estado de la accesibilidad existente en el edificio y la intervención necesaria, se debe hacer una recopilación de datos ‘in situ’ para medir y comprobar los parámetros técnicos y condicionantes dimensionales para la valoración por el técnico competente. A partir de la toma de datos, se estudian las posibilidades de mejora de accesibilidad en cada caso y se plantean las soluciones aplicando los criterios de la normativa vigente (DB SUA/2, que desarrolla la adecuación efectiva de las condiciones de accesibilidad en edificios existentes). A continuación se clasifican las posibles soluciones en función de la prioridad de la legislación, la autonomía que proporciona al usuario, el desnivel a salvar y los condicionantes o inviabilidad técnica y económica: Adecuación del acceso. Es la solución preferente y consiste en trasladar la entrada donde el desnivel con la calle sea el menor posible. Esto supone la eliminación de cualquier escalón en el umbral de acceso (puerta de entrada) o desnivel en el itinerario o tramo que comprende la vía pública hasta el ascensor del edificio, incluso si fuera necesario y el edificio tuviera ascensor, se debe rebajar la cota de desembarco.  Esto es, modificar la parada del ascensor hasta el nivel del acceso al edificio para que no exista resalte alguno: Si no fuera posible, se debe disponer un itinerario accesible mediante la construcción de una rampa que salve el desnivel. Esta propuesta no siempre es viable técnicamente porque el recorrido o desarrollo que requiere la rampa y el espacio disponible en el zaguán de entrada del edificio es insuficiente para garantizar la pendiente adecuada: En caso de no poder construir la rampa accesible y estar debidamente justificado, se puede plantear como primera opción, la instalación de una plataforma elevadora vertical que permita desenvolverse a las personas con problemas de movilidad y usuarios de silla de ruedas. Como segunda opción y siempre que se justifique que la solución anterior no es posible, se puede considerar como opción alternativa la instalación de una plataforma elevadora inclinada (salvaescaleras). Estos dispositivos tienen ciertas limitaciones (son apropiados para salvar pequeños desniveles no mayores a una planta del edificio) que afectan a la circulación de los vecinos y tiene alguna restricción de uso: mientras funciona no debe impedir la utilización de la escalera por personas a pie (debe dejar 60 cm libre de paso en la escalera cuando esté desplegada) o si no es posible, puede ocupar la totalidad de la anchura de la escalera durante su uso si se da alguna de estas situaciones: Reducida circulación de personas (edificio de 8 viviendas). Posibilidad de un recorrido alternativo: otra escalera señalizada. Tramo de escalera no muy prolongado: no excede de 8 peldaños. La principal diferencia entre ambas plataformas, es fundamentalmente el recorrido del desplazamiento y la facilidad en su utilización: la plataforma elevadora vertical, es similar a un ascensor de y habrá que prever un espacio habilitado para encajarla en la escalera, mientras que la plataforma elevadora inclinada (salvaescaleras) sigue el recorrido de la escalera en diagonal (mediante la ayuda de guías o raíles). En ambos casos, se permitirá la reducción de la anchura de la escalera siempre que se acredite la no viabilidad técnica y económica y con independencia del sistema de elevación elegido, siempre se deben disponer escaleras como recorrido alternativo al mecánico.        Por último, en el caso de que no se pueda realizar ninguna de las opciones anteriores en el interior del edificio, se podrá intervenir ocupando la vía pública siempre que no produzca situación de riesgo con el resto de peatones[1]. En las propuestas anteriores, hay que destacar que se trata de supuestos en los que se considera que existe una instalación de ascensor. De no ser así, hablaremos en otro post sobre la adecuación del zaguán para la instalación de un ascensor hasta las diferentes plantas de edificio. Como conclusión, no debemos olvidar que todas las personas somos beneficiarios directos de estas actuaciones, ya que suponen una revalorización del inmueble y un valor añadido de calidad y confort pero para otras personas, es la diferencia de poder entrar o salir de forma autónoma y en igualdad de condiciones o de no poder hacerlo. En otras palabras, la existencia de barreras arquitectónicas discapacita a las personas o dicho de otro modo, si el entorno es accesible nadie se sentirá menos válido que otra persona y no debemos olvidar, que aunque tenemos diferentes capacidades, tenemos los mismos derechos y por circunstancias transitorias o permanentes a todas las personas nos ayudan este tipo de intervenciones y actuaciones en el edificio. [1] Art. 24.4 del Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana. Autor del artículo: Manuel García Hernández. Arquitecto Técnico. Oficina Técnica de Accesibilidad (OTAF). FAMDIF/COCEMFE - MURCIA